Entrevista realizada al vencino de terraza durante el desyuno.
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"Es muy curioso, me he pasado la vida con un sentimiento de terror, yo diría que un terror gigantesco, absoluto, ante las muchísimas muertes que he visto a mi alrededor. Ha sido algo que siempre me confundía y me procuraba un desasosiego profundo, una pena inmensa, ya fueran amigos o desconocidos, aquí y en cualquier otra parte del mundo. Y la muerte de los que quieres o has querido, en fin, de eso no puede hablarte ahora...(silencio), pero ahora, sin embargo, aquella tristeza que era como una niebla porque parecía alcanzarlo todo, como si la niebla entrara en tu casa y se abriera paso en todas las habitaciones, ahora ha desaparecido por completo. No sé, tal vez te estoy mintiendo. Tal vez, ahora que la mía ya no puede estar lejos, siga con miedo, pero son tantos los días en que la deseo, y la verdad es que ya nunca me perturba con aquella fuerza colosal de antes.
Ya, ya sé que tu ves algo hermoso en eso. Pero debo decirte que aunque resulte consolador para ti -y desde luego para mí- no creo que sea nada bueno. Es como dejar de sentirse algo valioso. Ese es el precio del consuelo".