jueves, 31 de julio de 2014
BREVE SOBRE "PODEMOS" Y ELECTORADO CATALÁN.
Después de la primera gran movilización del 11 de septiembre, apunté tres razones a tan clamoroso éxito: la crisis económica que menguaba lastimosamente las cotas de bienestar de las clases medias catalanas, las constantes afrentas de los gobiernos del Estado y la alegría que llevaba en volandas a todas esas gentes con el único discurso positivo que nos llegaba de la tan denostada política. Naturalmente, las tres iban unidas, pero consideré que la principal era la última contextualitzada por las dos primeras -la irrupción de la ilusión en medio del descrédito institucional y el inmovilismo-. Eso sí era un hecho diferencial.A la vez, tras la publicación de las encuestas de El Pais, en que "Podemos" se postula como segunda fuerza en Cataluña en unos comicios al Congreso, se hace incluso más evidente que ahí estaba la clave. No se trata tanto de un empuje independentista como de la necesidad de aire fresco, de la construcción de un discurso que devuelva la atención a los intereses de la castigada ciudadanía con la promesa de reformar la casa desde los cimientos.
Con todo, ninguna propuesta podrá obviar dos aspectos. 1) En el transcurso de estos tres años se ha desplazado el centro político del eje sobiranista. 2) El protagonismo de esa translación pertenece a ese enorme cajón de sastre que llamamos clases medias.
Por estas razones, "Podemos" deberá entender que tienen un amplio campo de acción reformista siempre que acepten los límites que imponen los miedos de un sector mayoritario de ese electorado que es de natural tan conservador en sus pulsiones como alèrgico a todo lo que suene a ideologia; y que deberán de ofrecer una respuesta convincente en torno a la consulta del 9N.
Con todo, hay que señalar que ambos requisitos están en su "pal de paller" retórico: más democracia. ¿Sabrán contener lo que les pide un cuerpo que hunde raíces en lo troskista-leninista?
